Mi abuelo y yo



Yo, aunque soy pequeño, tengo un abuelo.

Creo que ya he cometido un error en la primera frase de mi primera composición literaria. Pero la dejaré así para que los mayores que lean esto tengan algo para criticar, que es lo que más les agrada. Creo que para tener un abuelo no importa que uno sea o no pequeño, más bien por el contrario, para tener un abuelo cuando sea grande necesariamente lo tuve que tener cuando era pequeño. Y por eso hubiera sido mejor poner: Yo tengo un abuelo, y sólo eso.

Aún más, no es que tenga un solo abuelo sino que tengo dos como casi todos los niños, aunque en ésta, mi primera composición, hablaré sólo de uno de ellos. Ya habrá tiempo para todo. Digo hablaré pues yo, con sólo tres años, no sé aún escribir ni la “A” y esto que ustedes leerán en el futuro no está escrito sino que son sólo ideas mías.

Como todas las composiciones literarias deben tener primero que todo un título yo he inventado uno parecido al de un libro que alguna vez ha mencionado mi papá. Aquel se llamaba “Platero y yo” y a este que ustedes leerán yo le he puesto de título:

MI ABUELO Y YO

Mi abuelo tiene el pelo blanco y habla mucho como todos los adultos. Y dice cosas que yo no sé si son verdaderas o falsas. Una vez me contó que Papá Noel entraba por la cerradura de la puerta con un saco grande lleno de juguetes y que lo podía hacer porque era mago. Y me dijo que si Papá Noel, al llegar a la casa de los niños, veía juguetes regados por el suelo se enfadaba y no dejaba ningún regalo. Yo no entendía muy bien, pero por si fuera verdad, de inmediato recogí todas mis cosas del salón y me senté en una silla con los brazos cruzados. También me contó que él, hace mucho tiempo y también muchos años, había sido un niño pequeño y que en esa época le gustaba que le llevaran al parque y jugar con las pelotas. Pero yo no creo que esto sea muy cierto pues no he visto a ningún niño con el pelo blanco y con arrugas en la cara. Pero de todas formas son interesantes esas historias que me cuenta el abuelo cuando está sólo conmigo aunque tengan un poco de fantasía.

Mi abuelo siempre tiene en el bolsillo de su camisa un plástico con unas pastillas que él dice que son su medicina. Y parece que está muy enfermo y nunca se cura pues siempre está masticando esas pastillas que son como de goma y que él no quiere que la usen los niños. Está claro que cada abuelo tiene sus propias costumbres. He visto por las calles a otros abuelos de otros niños que no mastican medicinas sino que fuman cigarros o puros. Y otros tienen la manía de ir con un bastón, aunque en ocasiones yo les he visto dar pasos sin el y no se caen.

Yo, cuando sea grande, no masticaré pastillas de goma, ni fumaré cigarrillos ni usaré bastón, pues seré maquinista de locomotoras de las que tienen chimeneas y echan humo y para conducirlas hay que estar bien atento pues tienen muchos botones y palancas y no se debe estar entretenido en otras tonterías. Eso de ser maquinista ya lo tengo decidido y parece que es una buena idea.

En lugar de ir al colegio donde me aburro y no me pagan ni un euro de los pequeñitos iré cada día a conducir un tren con muchos vagones y por hacerlo seguramente recibiré mucho dinero. Y ya no me importará que Papá Noel encuentre regado el salón de mi casa pues con el dinero que he recibido podré comprarme en las tiendas todos los juguetes que quiera. También podré comprar regalos y juguetes para mi papá, para mi mamá y para toda la familia.

La locomotora del tren que conduciré será de color oscuro y en ella sólo permitiré que entre mi abuelo y también algunas veces mis padres. Pero a mi primo pequeño le diré que tiene que ir sentado en uno de los vagones pues el es un niño muy travieso y además siempre quiere adueñarse de todas las cosas. Si permitiera que él entrara a mi locomotora seguro que rompería algún botón o alguna palanca y eso no debe ocurrir pues seré yo el responsable de que todo funcione correctamente.

Todos los vagones de mi tren serán de color verde que es el color que más me agrada. Yo también sé decir verde en catalán: verd, y también en inglés: green. Y dentro de poco lo aprenderé a decir en francés que también es otra forma de hablar de la gente.

No se porqué inventan tantos lenguajes y tantas formas distintas de decir una misma cosa o un mismo color. No le he preguntado esta duda al abuelo porque me dará una explicación muy larga y después me quedarían otras dudas y sería una cadena de dudas que nunca se acabaría. Prefiero esperar a ser más grande para entender eso por mi mismo y también otras muchas cosas que los niños de mi edad no entendemos.

Las personas que suban a mi tren podrán hablar en catalán, en español, en inglés y en francés porque yo les entenderé. Pero las personas que quieran hablar de otra forma tendrán que usar otro tren porque si no me veré obligado a aprender miles de idiomas distintos y no me quedaría tiempo ni para dormir. El tren mío siempre irá en dirección al parque de Mickey Mouse que queda en Paris. A ese parque yo fui una vez con mis padres y la pasé de maravillas. Me agradaría vivir al lado de ese parque y visitarlo todos los días cuando saliera del colegio. Hay tantas atracciones y tantas cosas fantásticas que cuando uno lo visita se pasa después muchos días soñando y pensando sólo en eso.

Les decía que en el colegio me aburro, pero esto es sólo un poco de verdad. A veces la paso muy bien. Sobre todo cuando toca aprender canciones y cantarlas. Ya me he aprendido como cuatro y cuando llego a casa se las canto a mi mamá y ella se pone muy contenta y orgullosa. También me agrada jugar con los otros niños de la clase y escuchar los cuentos y las lecciones que nos da la señorita. Pero a decir verdad el mejor momento de toda la jornada es cuando llega mi mamá para llevarme para casa.

En mi clase hay niños y niñas y aunque a todos nos tratan por igual parece que hay algunas diferencias importantes. A los niños nos dicen varones y a las niñas hembras. Si me voy a referir a una niña debo decir ella y si fuera a un niño debo decir él. A los adultos todas estas cosas les parecen muy fáciles pero para los niños de mi edad no lo es tanto y hay que tener mucho cuidado al hablar pues uno puede decir disparates. He notado también que los niños somos más fuertes que las niñas y que corremos más rápido que ellas. Y nos visten y nos cortan el pelo de formas diferentes.

En general, aunque pueda haber excepciones, las niñas prefieren jugar con las muñecas y las cocinitas y los niños con las locomotoras y los balones. Y así debe haber otras muchas diferencias que nos hacen pertenecer a un grupo o al otro. Yo, por suerte, estoy en el grupo de los niños pues las niñas casi siempre son un poco sosas.

Además de mis dos abuelos y de mi mamá, yo también tengo un papá, dos primos, dos abuelas, varios tíos y otro grupo de gente que también son de la familia pero que no sé bien que nombres o que cargos ocupan dentro de ella. Si, porque el tema este de la familia es un poco complicado. A uno le van diciendo, mira... este es tu primo, o tu abuelo, o tu tío, pero uno no sabe por qué es esa persona y no otra de las tantas que hay por las calles.

Con la mamá y con el papá pasa diferente pues ellos siempre están con uno y hasta viven en la misma casa. Mi mamá y mi papá son algo muy especial y por eso yo les quiero tanto aunque a veces me porte un poco mal con ellos. No se quién me los asignó a mi como padres pero en verdad creo que tuve mucha suerte porque son los mejores del mundo entero y de Paris y del pueblo donde vivo.

He pensado que el total de la gente de mi familia son más de diez o mejor dicho varias veces diez. Y aún no sé si en el futuro me irán presentando a otros muchos más que también serán “de la familia”. Pero es mejor que sean muchas personas y niños los que pertenezcan a mi familia pues así recibiré más regalos el día de mi cumpleaños y tendré mas casas a donde ir de visita.

Mi primo grande vive muy lejos y le veo poco y mi primo pequeño vive muy cerca y le veo casi todos los días. Y casi todos los días que nos vemos terminamos peleándonos pues él es muy travieso y quiere quitarme todos mis juguetes. A él le gusta jugar a las carreras y a los retozos y no se entretiene con los trenes ni con los puzles. Seguramente de mayor él será corredor y saltador y no maquinista de trenes como yo. A veces pienso que hubiera sido mejor que me hubiera tocado otro niño de primo pequeño. Pero otras veces creo que también con él he tenido mucha suerte en la asignación de familias y que cuando él sea más grande y tenga tres años como yo será más tranquilo y nos llevaremos mucho mejor.

Mi abuelo tiene en su casa un perrito que también tiene el pelo blanco como él. Pero al contrario del abuelo, el perrito tiene en la cabeza los pelos negros. Pero eso no importa pues los animales pueden tener distintos colores, manchas o rayas según como ellos quieran y así se diferencian los unos de los otros. Sólo las cebras siempre tienen las mismas rayas negras en todo su cuerpo y por eso todas son iguales. Y por eso las rayas que pintan en las calles para que pasen los niños se les dice cebras. Sería imposible pintar esos pasos en las calles con los colores de un gato o de un caballo pues son muy variados los colores de estos animales.

El perrito del abuelo es muy bonito y también muy obediente y tanto me quiere a mi que cuando llego a su casa ladra sin parar -que es su forma de decir buenos días- y menea fuerte la cola -que es la forma de decir que está muy contento-. Me agradaría tener en mi casa un perrito como el del abuelo pero más pequeño y juguetón. También me agradaría tener un gato, una tortuga, un caballo y otros muchos animales más. Pero como en casa no hay espacio para todo eso preferiría tener una granja con muchos animales para irlos a ver cada día y jugar con ellos y darles de comer. Creo que trabajar en un zoológico debe ser una buena idea aunque yo sigo prefiriendo ser maquinista de un tren con chimenea.

Yo sé los nombres de muchos animales y conozco muchas cosas de ellos pues tengo muchos libros y porque también he ido con mis padres a tres zoológicos diferentes. También he ido con los niños de mi clase a una granja. Este tema de los animales me agrada mucho desde que era pequeñito aunque es un poco complicado y me deja siempre con muchas dudas. Hay algunos animales que sólo he visto en las fotos de los libros (como los osos panda o los dinosaurios) porque parece que viven en lugares muy lejanos.

He estado también con mi mamá y con mi papá en una tienda que en lugar de vender ropas y zapatos venden animales pequeños que les dicen mascotas. En esa tienda hay tortugas, peces, conejos, perros, gatos, ratones y muchos otros más pero todos son muy pequeñitos y están en sus jaulas a la espera de que alguna mamá los compre para llevárselo para su casa.

Y me pregunto si harán igual con los niños cuando están pequeñitos, que los ponen en unas jaulas a la espera de que alguna mamá los compre con dinero y se los lleve para su casa. Pero yo nunca he visto una tienda de esas de niños pequeños pues si así fuera le pediría a mi mamá que comprara un niño pequeñito y lo llevaríamos para nuestra casa y yo le pondría un nombre y un apellido y seguramente sería entonces mi hermano porque viviría en mi casa. Y ya me pensaría en pasarle algunos de mis juguetes viejos que no uso porque son de cuando yo tenía dos años.

Es posible que si le pido a mi mamá que me compre un hermanito me diga que no puede ser porque son muy caros. Porque todos los adultos siempre están hablando de las cosas caras, de las cosas baratas, de comprar, de vender, de ganar, de perder, y así muchas otras palabras que para los niños carecen de sentido. Debe ser que para ellos el dinero es lo más importante de la vida. Una vez le dije a mi abuelo que mi mamá había ido para su trabajo para comprar dinero y se rió mucho y me explicó que se decía ganar dinero.
¿No será la misma cosa?

Un día revisé la cartera de mi mamá y habían muchas cosas y entre ellas otra cartera más pequeña que tenía monedas y unos papeles que se les dice billetes. Parece que las monedas son dinero y los billetes también son dinero y que cada uno tiene un valor según sea su tamaño y su color. Y con ese dinero se pueden comprar caramelos y juguetes y chocolatinas. También se puede ir a comer a restaurantes y pedir todos los platos de comida y de postres que uno quiera.

Si uno tiene mucho dinero es rico y si uno tiene poco dinero es pobre y por eso hay niños en el mundo que no tienen ningún juguete porque sus padres son pobres. Eso nos lo explicó la maestra un día y hasta parece que querían pedir a los niños de mi clase que entregaran algunos de sus juguetes para llevárselos a los niños pobres para que pudieran jugar. Yo esperaré más adelante para entregar alguno de mis juguetes pues ahora los que tengo los necesito y en especial mis trenes de líneas. Además, los juguetes de cuando era pequeño los tengo que guardar por si mi mamá se anima a traer un hermanito a casa.

Yo creo que mi mamá y mi papá son ricos pero no tanto y por eso tengo que cuidar mis juguetes pues si no ellos de tanto comprar y comprar se harían pobres igual que los papás de los que hablaba la maestra.

He estado pensando que esto no es una composición literaria, más bien es un relato. Pero es bueno que lo haga para que los adultos se enteren de una vez que hay muchas cosas en este mundo que los niños de mi edad aún no entendemos. También el título que le puse al principio: “Mi abuelo y yo” debe estar mal pues del abuelo ya dije todo lo que tenía que decir y no hay nada más de él que sea interesante. Pero de todas formas el título lo dejaré tal como está pues si le quito la parte del abuelo quedaría “Yo” y eso no suena muy bien.

Se ve que debe haber muchas personas que se dedican a este tema de escribir y hacer libros porque en todas las casas que voy hay muchos y distintos. Hay libros para niños que tienen fotos y cuentos y son divertidos y los hay para adultos que sólo tienen letras y que deben ser muy aburridos y latosos. También hay un grupo que se le llama colección con las aventuras de Mickey Mouse y sus amigos y con ellos los niños aprendemos muchas cosas.

Yo tengo además de muchos libros otros que se llaman álbum que son para colocar las fotos que me hacen mis padres con su máquina. Y las fotos son como pegatinas que hay que cuidar y en ellas yo siempre estoy sin moverme. A veces en las fotos aparecen otras gentes de la familia también sin moverse.

Y en algún álbum hay fotos de cuando yo era muy pequeñito y tenía menos de dos años. Ni siquiera sabía caminar ni decir “mamá”. Esa época de los niños debe ser muy aburrida pues uno sólo puede jugar con peluches y no se puede comer pastas ni croquetas pues no hay dientes en la boca. Yo he visto otros niños muy pequeños que siempre tienen que ir en el cochecito y no pueden correr ni comer caramelos. No se a que edad les ponen los dientes a los niños para que puedan comer y hablar y pedir juguetes mas bonitos.

También hay fotos mías en el ordenador de mi papá y en el de mi mamá. Y hasta en el ordenador de mi abuelo hay fotos mías. Pienso que terminaré como Mickey Mouse que ponen sus fotos en las camisetas, en los zapatos y hasta en los pañales de los niños. Para colmo ahora cuando viene visita a mi casa empiezan a ver mis fotos en la tele grande que hay en el salón. ¡Que costumbre curiosa ésta de los adultos de hacer y ver fotos todo el tiempo! ¡ Le ignoran a uno que está ahí, para ver fotos de uno mismo que está en la tele !

En mi ordenador que me regaló mi tío no hay fotos mías ni de nadie. Lo utilizo para escuchar canciones, para aprender los números y las letras, para adivinar las sumas y para otros muchos entretenimientos que son más instructivos que ver fotos. El ordenador mío debe valer más dinero que el de mis padres pues el de ellos no lo puedo ni tocar pues temen que se rompa y el mío, aunque se me caiga al suelo, sigue funcionando perfectamente.

Le pediré otro ordenador a los Reyes Magos para pasarle el mío a mi papá y que pueda usarlo sin tantas preocupaciones. Seguramente que los niños pobres no tendrán tampoco ordenadores pues la maestra nos dijo que ellos no tenían ningún juguete; aunque no sé si los ordenadores son juguetes o equipos y tampoco sé muy bien la diferencia que hay entre unos y otros. Creo que los equipos son como los juguetes de los adultos que son muy delicados y que se rompen sólo de caerse al suelo o porque se toquen con las manos embarradas de chocolate. Otra diferencia es que los equipos tienen mandos que los adultos pierden constantemente y que tienen muchos botones pequeños de los que se usan sólo dos o tres.

Ahora recuerdo que un día tenía una duda que el abuelo me aclaró. Yo le dije que sólo le pediría regalos a Papá Noel y no a los Reyes Malos. Y el me dijo que no eran Malos sino Magos y que también eran muy buenos con los niños y que también venían con sacos llenos de juguetes para todos. Por culpa de una sola letra he estado a punto de cometer un gran error. Imagino que si son tres los Reyes Magos podrán cargar más juguetes en tres sacos que el pobre Papá Noel que viene el solito con un saco grande.

Como todos ellos vienen en Navidades yo le pregunté al abuelo a que hora empezaba las Navidades y el me dijo que eran muchos días de fiestas, de alegrías y de regalos para todos y también para los niños. Yo pienso que las Navidades es como si fuera el cumpleaños de toda la familia y de otra mucha gente, menos de los niños pobres. Y también se adornan las casas y las tiendas con arbolitos y con muñecos y animalitos pequeños. Pero lo mejor de las Navidades es que los niños tenemos vacaciones en las escuelas y podemos quedarnos en la casa y jugar mucho con nuestros juguetes o irnos de paseo.

Yo en estas Navidades me iré con mi mamá a visitar a otras personas de mi familia, entre ellos mi otra abuela y mi otro abuelo. Ellos viven muy lejos y para visitarlos tenemos que ir en avión. A mi me agrada ir en avión y mirar por la ventana cuando el avión está volando por el aire y ver las nubes y las casas muy pequeñitas. Por eso estoy muy contento y también porque podré jugar con mi otro primo grande que me quiere mucho y que tiene más de tres años.

Cuando venga de ver a mis abuelos que viven lejos ya tendré más experiencias sobre lo de viajar en aviones y sólo me faltará ir en cohete y helicóptero para haber probado todos los medios de transporte.

Los cohetes me gustan mucho pero sólo los he visto en libros o en la tele y además no sé bien como se conducen ni para donde van. También los he visto en dibujos que me hace mi papá. Mi papá sabe pintar y dibujar muy bien y me hace todos los dibujos que yo le pida. Parece que el ha visto todas las cosas del mundo pues lo mismo me pinta animales (hasta dinosaurios) que trenes o cohetes. En su trabajo seguro que se pasa todo el tiempo practicando con los dibujos para saber hacerlos muy bien cuando llega a casa. Pero además de dibujar él también juega conmigo a los retozos y hacer volteretas cuando se cansa de dibujar.

Ya no seguiré haciendo este relato pues creo que es suficiente con lo que he contado y además cansa mucho. Quizás otro niño de tres años que desee ser escritor cuando sea grande pueda hacer otro mejor y más largo. Pero yo seré maquinista de tren con chimenea y por eso ya he terminado.